Por las noches la soledad desespera... desespera un poco, no mucho, pero no duele. No?
Es el equilbrio del recuerdo y la distancia lo que mantiene el hilo tenso, es ser lo que una soñò con ser (o al menos no ser lo contrario), es una guerrilla subversiva de fusiles vacios, son los ojos descansados, el agua fria, salada y fria.
Decir lo que se siente?
Adivinar los codigos indescirables de los entredichos?
No lloro,
pero extraño,
extraño y pienso,
elijo quedarme callada, quieta,
muda.
Una anestesia que podria llamarse paz me recorre, me tranquiliza,
me duerme;
y si me despierto es para ser un ser banal e indistinto,
y si me duermo, es para creer que es en tus brazos,
pero curiosamente con esto y todo, estoy bien.
Los petalos de rosa secos adentro de un libro, me disparan a tu recuerdo,
el perfume me remite a tu piel,
y con eso me basta para alimentar recuerdos y nostalgias, me basta para sonreirte aunque no me veas.
jueves, 3 de diciembre de 2009
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